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El Miedo Al Dentista

El psicoanálisis como la poesía me enseño que lo que diferencia al hombre de otras especies es su condición de hablante, me enseñó a leer el discurso latente en cada demanda y también el concepto de transferencia como operante en cada relación. La gente por miedo, por fantasías inconscientes que no puede reconocer, es capaz de desmayarse en nuestro sillón.

Dra. Olga E. de Lucia

La boca es un lugar absolutamente privilegiado en el hombre, es a través de la boca como tomamos la leche del pecho de nuestra madre, junto con los ojos, los oídos y otros órganos, digamos que es una de las fuentes de la pulsión, del placer. Hablamos del placer de la boca, de la succión, como un placer que persiste en el hombre desde que se alimenta por vez primera, nunca abandonamos algo que nos hizo gozar, se trata de sumar, aprender a gozar con otras cosas.

Después con la aparición de los primeros dientes nace la agresividad, un sinfín de nuevas emociones y sentimientos nacen en nosotros con la salida de los primeros dientes y esto también sucede en la boca.

Todos los gustos están en nuestra boca, dulce, salado, amargo, asqueroso, sublime…
Y por si fuera poco todo esto que estamos viendo, de repente, un desconocido, nos hace sentarnos en un sillón eléctrico, y nos
dice que abramos bien grande la boca y nosotros, claro, al abrir la boca, abrimos la boca a todos esos misterios, la lengua, los
labios, la verdad del sujeto, el habla misma, tiene que ver con su boca. No es extraño por tanto, acudir con cierto temor a la consulta
de un dentista.
El dentista, no es tan malo, al fin y al cabo, cuida una zona de alta relevancia en el desarrollo de la vida del hombre como tal;
y no lo dude, mejor tener sana la boca, hacer ese gesto de valentía y de confianza hacia la profesión odontológica y dar ya el
paso hacia un nuevo concepto de futuro.
Hay un temor narcisista ante el pensamiento o posibilidad de perder algo propio, en la mujer tiene que ver con el miedo al
dolor, al dolor de muelas, al del parto, que no deja de ser un miedo a la mortalidad, algo le dice que por nacer, un día, no se
sabe cuando, ha de morir, ha de perder su vida. En el hombre, el miedo es también, siempre, temor a ser decapitado: perder los
ojos, la lengua, el pene, al fin y al cabo el miedo es un sentimiento común a todos los seres humanos.
Cuando este miedo nos incapacita para desarrollar las actividades normales, estamos ante un problema que debería ser tratado
por un profesional en el campo de lo psíquico, del ser psíquico, del mismo modo, si a nada temo, si nada me interesa, debería consultar con un profesional del psicoanálisis.